GROOMING: el acoso a menores en la red

No cabe duda que la llegada de Internet ha sido, en lineas generales, algo muy positivo, nos permite comunicarnos con personas de manera instantánea, nos permite tener información abundante de lo que necesitemos, pero... ¿qué pasa cuando el uso de internet se vuelve en nuestra contra?

El uso la comunicación instantánea (chats, redes sociales...) ha dado lugar a lo que se conoce como efecto grooming o el acoso escolar en la red. El grooming es un fenómeno que consiste en que un adulto, mediante el uso de internet, mantiene contacto con un/a menor ganándose la confianza de este mediante mensajes cariñosos, empáticos, amistosos... con el fin de conseguir una satisfacción sexual, obteniendo fotos de los menores desnudos, vídeos en los que se obliga a los menores a realizar actos masturbatorios o de cualquier otro tipo sexual.


El proceso del grooming generalmente sigue unos pasos que en la mayoría de las ocasiones se cumple. El adulto comienza un contacto mediante la red con el menor, simulando ser otro menor. En un principio intenta establecer lazos de amistad con el menor. A través de estos contactos el adultos va obteniendo información acerca del niño, datos personales, datos de contacto... cada vez la relación se hace más estrecha. En poco tiempo el adulto consigue, mediante técnicas de seducción tales como la provocación, el envío de imágenes con contenido pornográfico, la grabación de videos de contenido sexual etc, que el menor se desnude delante de la webcam o envíe fotografías en las que aparece desnudo, grabe vídeos en los que aparece masturbándose o cualquier otro tipo de acto sexual. Cuando el menor se da cuenta de lo que está ocurriendo, generalmente siente vergüenza y miedo, por lo que decide acabar con esta ciber-relación, algo que el adulto no consiente. Es por tanto en este punto cuando comienza el grooming propiamente dicho. El adulto al ver que el niño o la niña no permiten continuar con esta relación recurre al acoso, al chantaje de la víctima para obtener cada vez más material pornográfico o incluso poder tener un encuentro físico con el/la menor para abusar sexualmente de él o ella.


Estamos hablando por tanto de un tipo más de pederastia, o más bien, de una vía fácil de conseguir material pornográfico infantil por los pederastas.

¿Qué tipo de acosadores nos encontramos en la red?

Acosadores directos

Este tipo de acosador frecuenta foros, chats, redes sociales con el objetivo de captar a menores. una vez que han mantenido contacto con ellos empiezan de manera automática con el acoso. Realizan estas propuestas de intercambio de fotos, de vídeos de manera directa. Presionan para que los menores conecten sus webcams.

Acosadores oportunistas

Son aquellos acosadores que encuentran por diferentes páginas de internet fotografías de menores realizando lo que se denomina "sexting" que consiste en colgar fotografías íntimas en diferentes páginas webs tanto públicas como privadas. El sexting está muy de moda entre algunos de los menores y esto da acceso directo a a este tipo de acosadores. Una vez que han encontrado estas fotos por la web, comienzan lo que es el chantaje emocional, obligando a los menores a mandar más fotos o vídeos amenazándoles con difundir las fotos de manera global por la red o incluso a enviar las fotos a los padres, amigos, familiares del menor si no acceden a sus peticiones.

Acosadores específicos

Se trata de pedófilos con un objetivo muy claro: obtener del menor imágenes pornográficas y, si las distancias lo permiten, establecer contacto sexual con el menor. Son pedófilos que utilizan internet para encontrar a más víctimas.  Normalmente se trata de individuos que dedican tiempo al acercamiento, que pretenden ganarse primero la confianza del/la menor utilizando frases como "eres muy maduro para tu edad", "no voy a hacerte daño"...

Decálogo del Grooming:


Tres fases y diez claves para luchar contra el acoso sexual en la Red            
(Fuente: internet-grooming.net)

1. Prevención: evitar la obtención del elemento de fuerza por parte del depredador.

Si se evita que el depredador obtenga el elemento de fuerza con el que iniciar el chantaje, el acoso es inviable. Para ello es recomendable:
  1. No proporcionar imágenes o informaciones comprometedoras (elemento de fuerza) a nadie ni situar las mismas accesibles a terceros. Se ha de pensar que algo sin importancia en un determinado ámbito o momento puede cobrarla en otro contexto.
  2. Evitar el robo de ese elemento de fuerza para lo cual se debe preservar la seguridad del equipo informático y la confidencialidad de las contraseñas.
  3. Mantener una actitud proactiva respecto a la privacidad lo que implica prestar atención permanente a este aspecto y, en especial, al manejo que las demás personas hacen de las imágenes e informaciones propias.
2. Afrontamiento: tomar conciencia de la realidad y magnitud de la situación.
Cuando se comienzan a recibir amenazas e intimidaciones es importante:
  1. No ceder al chantaje en ningún caso puesto que ello supone aumentar la posición de fuerza del chantajista dotándole de un mayor número de elementos como pueden ser nuevas imágenes o vídeos eróticos o pornográficos.
  2. Pedir ayuda. Se trata de una situación nueva y delicada que conlleva gran estrés emocional. Contar con el apoyo de una persona adulta de confianza es fundamental. Aportará serenidad y una perspectiva distinta.
  3. Evaluar la certeza de la posesión por parte del depredador de los elementos con los que se formula la amenaza y las posibilidades reales de que ésta se lleve a término así como las consecuencias para las partes. Mantener la cabeza fría es tan difícil como importante.
  4. Limitar la capacidad de acción del acosador. Puede que haya conseguido acceso al equipo o posea las claves personales. En previsión de ello: 

    1. Realizar una revisión total para evitar el malware del equipo y cambiar luego las claves de acceso.
    2. Revisar y reducir las listas de contactos así como la configuración de las opciones de privacidad de las redes sociales.
    3. En ocasiones, puede ser acertado cambiar de perfil o incluso de ámbito de relación en la Red (bien sea una red social, un juego online multijugador...).
3. Intervención

Las situaciones de acecho sexual rara vez terminan por sí mismas, siendo habitual la reincidencia en el acoso incluso en momentos muy distantes en el tiempo. Es preciso no bajar la guardia y llegar hasta el final para lo cual es conveniente:
  1. Analizar en qué ilegalidades ha incurrido el acosador y cuáles pueden ser probadas. Puede ser inviable probar que el depredador dispone de ciertas imágenes o informaciones o que las ha hecho públicas. También puede ocurrir que no se pueda demostrar que esas imágenes fueron obtenidas por la fuerza o mediante engaño o incluso que se han recibido amenazas. Por todo ello conviene saber en qué ilícitos ha incurrido o incurre el depredador porque ello habilita la vía legal.
  2. Buscar y recopilar las pruebas de la actividad delictiva: capturas de pantalla, conversaciones, mensajes... todo aquello que pueda demostrar las acciones del depredador o dar pistas sobre su paradero o modo de actuar será de gran utilidad tanto a efectos de investigación como probatorios. Se debe tener presente no vulnerar la ley en este recorrido.
  3. Formular una denuncia. Con un adecuado análisis de la situación y elementos de prueba que ayuden a la investigación el hecho ha de ser puesto en conocimiento de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con independencia de que el acecho hubiera o no remitido.

 


Ante cualquier consulta o duda no dudéis en escribir a nuriamm.psicologa@gmail.com o en dejar algún comentario por aquí.

Sería de gran interés que se difundiera y pudiera llegar principalmente a padres y madres para que se detecte a tiempo evitando los graves problemas que conlleva este tipo de acoso. Gracias por el interés.



Nuria Moreno Montañés







Comentarios

  1. Estoy interesada en obtener información a cerca de la ayuda que se les puede ofrecer a los adolecentes que son victimas de Grooming

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