Sí, puedo!
Hace tiempo alguien me regaló un libro fantástico. Es un libro de cuentos, pero no de cuentos normales, si no de cuentos que te enseñan a vivir. Es un libro muy bonito y que hay que leer con mucha atención, dándole el significado que cada cuento se merece. Este libro es del gran Jorge Bucay y se llama "Déjame que te cuente". Me he decidido a incluir en el blog un cuento que creo que por los tiempos que corren da mucha esperanza. Nos encontramos en una situación dura, de crisis, de que el trabajo no llega, que los estudios y las oposiciones cada vez se hacen más difíciles porque hay mucha gente que se presenta a ellas... Además cada vez nos encontramos con más y más gente que se enfrenta a duras enfermedades y que nos asombran con su entereza y fé. El cuento que os escribo a continuación te enseña algo imprescindible para muchos ámbitos de nuestras vidas, y ese algo es que ¡si quieres, puedes!. Muchas veces nosotros mismos nos podemos unas fuertes cadenas a nuestro alrededor, creyendo que no vamos a conseguir lo que nos propongamos. Este cuento nos enseña a romper esas cadenas, por muy fuertes y duras que sean y a superar las barreras que nosotros mismos nos imponemos. El cuento dice así...
El elefante encadenado:
- No puedo, le dije, ¡No puedo!
- ¿Seguro?, me preguntó él.
- Sí. nada me gustaría más que poder sentarme frente a ella y decirle lo que siento... Pero sé que no puedo...
El gordo se sentó a lo buda en aquellos horribles sillones azules de su consultorio. Sonrió, me miró a los ojos y, bajando la voz como hacía cada vez que quería ser escuchado atentamente, me dijo:
- Déjame que te cuente...
Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños. Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales... Pero después de su actuación y hsta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas.
Sin embargo, la estaca era sólo un minusculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era guresa y poderosa, me parecía obvio que un anmal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.
El misterio sigue pareciéndome evidente, ¿qué lo sujeta entonces? ¿Por qué no huye?.
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores. Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.
Hice entonces la pregunta obvia, "si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez.
Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.
Imaginé que se dormía agotado y que al día siguietne lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro... Hasta que, un día, un día terrible para su historia el animal aceptó su ompotencia y se resignó a su destino.
Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede. Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza...
- Así es, Demián. Todos somos un poco como el elefante del circo; vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos pensando que "no podemos" hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje "no puedo, no puedo y nunca podré". Hemos crecido llevando este mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca. Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos:
NO PUEDO, Y NUNCA PODRÉ
Jorge hizo una larga pausa. Luego se acercó, se sentó en el suelo frente a mí y siguió:
- Esto es lo que te pasa, Demi. Vives condicionado por el recuerdo de un Demián que ya no existe, que no pudo. Tu única manera de saber si puedes conseguirlo es intentarlo de nuevo poniendo en ellos todo tu corazón... ¡Todo tu corazón!
Muchas veces vivimos encadenados a unos pensamientos que nos atrapan en un mundo muy negativo del que no podemos salir. Me gustaría que cada uno de vosotros pensase en algún aspecto de su vida en el que se sienta atado, sin saber salir de ahí, con miedo... y luego vuelva a leer este cuento intentando cambiar el "nunca podré conseguirlo" por "es dificil, lo sé, cuento con ello, pero si no lo intento, entonces, nunca podré!.
Nunca antes había oído este cuento,
ResponderEliminartengo que decir que me ha encantado!!!
gracias
Muchas gracias por tu interés! da gusto saber que la gente te lee. Me alegro que te haya gustado el cuento, el libro merece muchisimo la pena.
EliminarUn cuento precioso, estimada Nuria. Soy amigo y fui compañero de clase de Mari Carmen Becerra, que la conoces.
ResponderEliminarLeyendo tu artículo he pensado en algún libro de autoayuda que en verdad me sirviera. He recordado alguno que otro, pero me quedo con dos especialmente. "La inutilidad del sufrimiento" de la doctora Álava Reyes me parece fabulosísimo, por lo bien estructurado, simple y práctico que resulta. También me gusta "La fuerza del optimismo" de Rojas Marcos. En otro ámbito (organizar la vida, ganar confianza, marcar preferencias y demás), el libro de Covey "Los siete hábitos de la gente altamente efectiva". "El secreto" de Rhonda Byrne tiene también sus partes aprovechables, así como "Manual del Guerrero de la luz", de Coelho.
En la red suelo consultar de cuando en cuando el blog "Thinkwasabi", más que nada para orientarme y organizar mi vida, un poco en la onda de Covey.
Un cordial saludo desde Puertollano y palante con el blog!!! :-D
Hola! me alegro que te haya gustado el blog! a ver si continua adelante y voy escribiendo más cosas que puedan ayudar a la gente. Un abrazo y muchas gracias.
EliminarNuria!En mi trabajo final de máster una de las actividades se centraba en este libro de Bucay!Proponía un foro literario entre los alumnos y las familias en el colegio junto con el tutor. Pienso que estos cuentos pueden aportar mucho a la formación y a la "maduración" de los adolescentes y de sus padres!
ResponderEliminarÁnimo con tu proyecto!!