¿Por qué nos deprimimos?
¿Por qué nos deprimimos?
Si ahora os preguntara cuáles son los síntomas principales de la depresión
y en qué consisten posiblemente todos supierais contestar de una manera
prácticamente perfecta, pero si os preguntara por qué ciertas personas desarrollan
una depresión y por qué otras no o de qué depende que ésta aparezca, ¿Qué me
diríais? Estoy segura de que cada uno de vosotros/as conocéis un caso de
depresión y posiblemente lo aceptéis como un trastorno, en la mayoría de los
casos graves, que supone en la persona que lo sufre alteraciones en su vida
personal, laboral, familiar… ¿Pero os habéis parado a pensar el por qué? ¿Qué
habrá llevado a esa persona a la depresión?, algunas veces nos será fácil contestar
a estas preguntas, por ejemplo en casos en que existe un antecedente claro (como
la pérdida de un ser querido) pero es muy probable que en alguna ocasión os
hayáis encontrado con algún caso en el que no sois capaces de determinar un
antecedente claro de esa depresión, ¿qué creéis que ocurre en estos casos? Pero
si la vida le va bien… ¿Qué le ha llevado a estar así?
Hoy me gustaría daos a conocer una teoría que a mí personalmente me parece
esencial para poder entender qué le ocurre a la gente para llegar a desarrollar
una depresión. La teoría se llama “Teoría cognitiva de Beck”. Esta teoría,
desde que apareciera allá por los años 60 ha sido todo un referente para los
psicólogos de todo el mundo. Desde su aparición la gran mayoría de psicólogos
cognitivos la mantienen como un referente en sus terapias, transmitiéndola a
cada uno de sus pacientes para ayudarles a entender el trastorno que padecen
así como a cambiar su filosofía de vida por una más racional y adaptativa que
le lleve a entender que con un buen trabajo a nivel mental o cognitivo puede
aprender a vivir de una manera más sana mentalmente hablando.
Beck sostiene que hay ciertas personas que tendrían una “vulnerabilidad
(predisposición) cognitiva” a la depresión. Estas personas, a lo largo de su
vida, han ido elaborando una serie de esquemas depresógenos que define como
estructuras mentales rígidas (difícilmente modificables) que se mantendrían
latentes, en un segundo plano, hasta activarse ante sucesos vitales
estresantes, negativos… Estos esquemas depresógenos pueden ser de dos tipos:
·
Esquemas sociotrópicos:
basados en una alta dependencia social por parte de la persona. Por ejemplo,
para una persona con este tipo de esquema una ruptura o rechazo sentimental se
convertiría en un estresor crítico que activaría sus esquemas de “no soporto
que me dejen, no puedo vivir sin él”.
·
Esquemas
autónomos: basados en la autodeterminación. En este caso algunos estresores
críticos que los activarían serían un fracaso laboral, escolar… por ejemplo “no
puedo soportar equivocarme una sola vez en mi trabajo, tengo que ser perfecto”.
La vulnerabilidad cognitiva a la depresión en estas personas vendría
delimitada por los esquemas depresógenos, que entrarían emergerían ante
acontecimientos estresantes en sus vidas.
Un suceso estresante determinado activará los esquemas depresógenos, y
estos, a su vez, harán que se interprete la información mediante lo que se
denomina sesgos cognitivos. Estos
sesgos no son más que distorsiones de la realidad por los que filtramos la
información que nos llega. Algunos de ellos son:
·
Inferencia arbitraria: consiste en llegar a conclusiones sin evidencias
que la apoyen o con evidencias contrarias. También se denomina lectura del
pensamiento o evidencia contraria. Ejemplo: un amigo no me ha saludado por la
calle, y mi conclusión es que está enfadado conmigo.
·
Abstracción selectiva: consiste en valorar la experiencia centrándonos
en un detalle específico, ignorando los demás. Ejemplo: Mira que nariz tengo,
soy horroroso.
·
Generalización excesiva: sacar una conclusión de gran alcance a partir de
datos escasos. Ejemplo: he suspendido este examen de inglés, jamás en la vida
voy a aprobar.
·
Personalización: Verse a sí mismo como culpable de algún suceso
desagradable o desafortunado cuando uno no es responsable de él. Ejemplo: “Mi
hijo va mal en el colegio, soy una mala madre”.
·
Pensamiento absolutista, dicotómico: consiste en la clasificación de todas las
experiencias en una o dos categorías opuestas, extremas. Todo o nada. Blanco o
negro.
La interpretación de la información en base a estos sesgos cognitivos lleva
a la persona a lo que Beck denomina la “triada cognitiva de Beck”. Esta triada
consiste en la visión negativa del mundo,
de mí mismo y del futuro. De esta
manera, las personas piensan de la siguiente manera:
·
El mundo me
hace demandas excesivas, me pone obstáculos insuperables.
·
Soy un
inútil, indeseable, no tengo valor…
·
El futuro seguirá
siendo así, nada cambiará, desesperanza…
Esta triada cognitiva de la depresión, la visión negativa de mi mismo, el
mundo y el futuro tendría como resultado la aparición de los síntomas
característicos depresivos (tristeza, apatía, pérdida de placer…)
Tanto los esquemas depresógenos como las distorsiones cognitivas y la triada cognitiva, son procesos inconscientes pero accesibles y modificables mediante terapia cognitiva.
A continuación os pongo un esquema a base de resumen para que se visualice
mejor:
Gracias por vuestro interés y espero que esto os ayude a entender mejor cómo una persona puede llegar a deprimirse. Si tenéis alguna duda o cuestión podéis dejármela por aquí o mediante correo electrónico en nuriamm.psicologa@gmail.com
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